top of page

Oración del jueves

Canto de adoración

ESPÍRITU DE DIOS, LLENA MI VIDA,
LLENA MI ALMA, LLENA MI SER.

Y lléname, lléname, lléname
de tu presencia, lléname, lléname,
de tu poder, lléname, lléname,
de tu verdad.​

Canto de la Palabra

Confitemini Domino, quoniam bonus.
Confitemini Domino, ¡Alleluia!

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

​Palabra del Señor

Canto de reflexión

Ven, no apartes de mí los ojos,
te llamo a ti, te necesito
para que se cumpla en el mundo
el plan de mi Padre.

Canto de oración

Solamente una palabra,
solamente una oración
cuando llegue a tu presencia,

¡Oh Señor!

No me importa en qué lugar
de la mesa me hagas sentar.
Ni el color de mi corona
si la llego a ganar.


Solamente una palabra,
si es que aún me queda voz,
y si logro articular en tu presencia.


No te quiero hacer preguntas,
solo una petición,
Y si puede ser a solas,
mucho mejor.

SOLO DÉJAME MIRARTE,
CARA A CARA
Y PERDERME COMO UN NIÑO
EN TU MIRADA


Y QUE PASE MUCHO TIEMPO
Y QUE NADIE DIGA NADA
PORQUE ESTOY VIENDO AL MAESTRO
CARA A CARA.

QUE SE AHOGUE MI RECUERDO
EN TU MIRADA
QUIERO AMARTE EN SILENCIO
Y SIN PALABRAS,

Y QUE PASE MUCHO TIEMPO,
Y QUE NADIE DIGA NADA.
SOLO DÉJAME MIRARTE,
CARA A CARA.


Solamente una palabra,
solamente una oración…

SOLO DÉJAME MIRARTE,
CARA A CARA
AUNQUE CAIGA DERRETIDO
EN TU MIRADA

 

DERROTADO Y DESDE EL SUELO
TEMBLOROSO Y SIN ALIENTO.
AÚN TE SEGUIRÉ
MIRANDO MI MAESTRO.

CUANDO CAIGA ENTRE TUS PLANTAS
DE RODILLAS
DÉJAME LLORAR PEGADO
A TUS HERIDAS

Y QUE PASE MUCHO TIEMPO
Y QUE NADIE ME LO IMPIDA.
Que he esperado este momento
toda mi vida

Nunc Dimitis

Nunc dimitis servum tuum Domine,

secundum verbum tuum, in pace

Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

Canto a la Virgen

Magnificat, magnificat,

magnificat anima mea Dominum.

Magnificat, magnificat,

magnificat anima mea.

bottom of page